sábado, 22 de mayo de 2010

SU ENTRENAMIENTO

Bruce anotaba en su agenda los entrenamientos de cada día para comparar resultados y mejorar continuamente. Entrenaba diariamente unas 8 horas, sus actividades eran: ejercicios de calentamiento,trotar diariamente unos 16 Km o la perfección de un determinado golpe o técnica. No le bastaba con estar en forma, quería ser siempre más fuerte y elástico, a pesar de ser uno de los hombres más fuertes que haya existido, hablando en relación a su tamaño.

En uno de los momentos cruciales de Bruce, se lesionó seriamente la espalda, un hueso sacro, levantando pesas, por lo que tuvo que someterse a un proceso de rehabilitación y a permanecer inactivo mucho tiempo, alrededor de seis meses, que dedicó a estudiar y a componer notas que se convirtieron más tarde en su libro "El Tao del Jeet Kune Do". Y aunque el médico le dijo que tal vez no volvería a caminar, la perseverancia y el espíritu que tenía Bruce le demostró todo lo contrario.
No sólo volvió a caminar, sino que sus patadas volvieron a ser las de antes y continuó con su complejo entrenamiento en busca de la perfección en el arte del combate.
El duro entrenamiento de Bruce le permitió realizar proezas físicas increíbles, entre las cuales destacan: hacer un gran número de flexiones sobre dos dedos de su mano, derribar a luchadores que le doblaban en peso con su patada lateral, desarrollar una potencia de golpe a muy corta distancia (el golpe de puño de una pulgada), realizar una ágil e impecable patada voladora, una tremenda velocidad instantánea de golpes de puño que simplemente no dejaban ver el golpe que les derribaba, además de una destreza en armas tales como el nunchaku, el Bo (palo largo) y la técnica filipina de dos palos.

Según él decía: “Yo no represento un estilo sino todos los estilos. Ustedes no saben lo que yo estoy a punto de hacer, pero yo tampoco lo sé. Mi movimiento es el resultado del vuestro y mí técnica es el resultado de la vuestra”.

Lee adoptó además algunos esquemas de la esgrima, la lucha grecoromana y el boxeo, en su estilo, aunque él no lo quería encasillar y llamarlo estilo, sino que decía que no existía ni tenía por qué existir un estilo predefinido para pelear. Las peleas eran vivas y cambiantes y no seguían modelos prefijados.

(texto extraído de bruceleeweb.com)

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